Algunos padres piensan que cuando se habla de Madurez Escolar, solamente se trata de esperar a que se desarrollen en el niño cambios o conductas que aporten un avance a nivel académico o emocional dentro del ambiente de la escuela. Se "supone" que ocurra "mágicamente" a través de la intervención del "factor tiempo". Por eso es importante que hablemos del término de Madurez Escolar, debido a que es un concepto que se presta a muchas discusiones por sus diversas interpretaciones y connotaciones.
La madurez para el aprendizaje escolar, involucra el nivel de evolución físico, psíquico y social que ha desarrollado el niño y que le permite enfrentar adecuadamente las situaciones escolares y sus exigencias. Es un perfil de desarrollo y no está directamente ligada a la edad cronológica del niño.
Podemos nombrar algunas de las características que se hacen presentes en el niño con cierta Madurez Escolar:
- muestra capacidad para distinguir entre el juego y el trabajo escolar.
- se centra en la conducta esperada para la actividad.
- desarrolla mayor progreso en la atención y en la memoria.
- ejecuta trabajos y tareas con el esfuerzo requerido para alcanzar metas propuestas.
- desarrolla una percepción más analítica frente a la lectura y a la escritura.
- manifiesta los roles y conoce las reglas para adaptarse a la clase.
- consolida el pensamiento lógico y forma conceptos.
Es necesario que tanto los padres como los maestros estén al tanto del nivel de madurez escolar que presenta el niño, debido a que si éste se encuentra en un nivel más avanzado de madurez y no es detectado, puede que se produzca entonces una pérdida de oportunidades y experiencias para que siga enriqueciéndose. En estos casos el alumno puede llegar a sentir un estancamiento o una zona de comodidad que lo desmotive ante los estudios.
En el caso de un niño inmaduro, es necesario determinar cuáles son los factores que están impidiendo u obstaculizando el desarrollo esperado y así ejecutar un plan de acción que le permita enfrentar las distintas tareas que exige el aprendizaje escolar. Tenemos que estar claro, que la variable del tiempo, no soluciona por si sola estas situaciones, debemos asegurarnos que el niño está recibiendo la atención necesaria para poderle dar las herramientas que le permita desarrollar sus funciones básicas. La falta de motivación también puede hacerse presente, pero en este caso se relaciona con autoestima e inseguridad.
El conocer al niño y sus factores emocionales, de conducta, intelectuales y psicológicos, nos permitirá acertar el plan de acción.
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