Una de nuestras misiones como padres es preparar al niño emocionalmente antes de que salga del hogar por primera vez y esté listo para empezar su vida escolar. No importa el grado que cursa el niño, siempre necesitará saber que todo marchará bien mientras se encuentre en la escuela y que al final de la jornada, regresará contento y lleno de conocimientos. Esto parece ser sencillo, pero algunos padres experimentan amargos ratos intentando que el niño pare de llorar, deje de quejarse o que elimine el mal hábito de las excusas para no ir a la escuela (dolor de estómago, sueño, rebeldía, etc.).
Es importante empezar a tiempo con los preparativos antes del inicio de cada curso. Mantenga el incentivo y la motivación durante todo el año escolar.
- Antes de empezar el curso, hágale saber al niño que ya pronto se acabaran las vacaciones, las dormidas tardes, las rutinas flexibles, etc. No lo amenace con enviarlo a la escuela ni exprese alivio porque ya no lo tendrá en casa "vagando". Recuerde que también ése es su hogar y necesita sentirse bien recibido.
- Cuando se acerquen las fechas vacacionales, siga motivándolo de manera que su rendimiento no decaiga. Mantenga la rutina y dígale que pronto vendrá la recompensa de su esfuerzo diario y que podrá disfrutar de sus días de descanso.
- Hagan un calendario, déjelo que lo decore y que vaya marcando con entusiasmo los días que faltan para que llegue ese primer día de clase. Dígale al niño que entrará en una etapa importante de su vida con cada nuevo año que empieza, que sus padres y maestros estarán allí para apoyarlo.
- Háblele de los proyectos o metas que se esperan con cada grado, como por ejemplo la lectura, la multiplicación, la división, etc. Busque que el maestro le diga cuales serán las más importantes del año y comuníqueselas a su hijo. Es necesario que él sepa qué se le avecina y qué puede esperar, pues esto le orientará hacia sus objetivos y le generará más tranquilidad.
- Exprésele su apoyo diciéndole que no es el único niño que se siente así, que no está solo y que muchos compañeritos están quizás emocionados y hasta un poco nerviosos por este inicio, pero que esto es sólo cuestión de días, que esta sensación pasará en cuanto empiecen a conocerse y a adaptarse.
- Acuéstense felices y motivados por el nuevo día que le espera. Deje sus propias dudas e inseguridades. Muchos padres tienden a crear este círculo vicioso de no separación, porque ellos mismo no saben cómo separarse de sus hijos y les cuesta aceptar que ellos estarán bien aunque estén en la escuela.
- También haga una despedida de las vacaciones con un gran resumen de cosas buenas que pasaron, piensen y planifiquen una próximas vacaciones si se obtienen buenas calificaciones al final del curso.
- Lleve a su niño a su lugar de trabajo antes de empezar la escuela, muéstrele el lugar en donde usted estará trabajando mientras él está aprendiendo en la escuela. Ponga una foto en su escritorio o lugar cercano y dígale que usted también se estará esforzando por el bien de toda la familia y estará feliz que él también lo haga.
- Trate de ver si puede establecer contacto previo con algún compañerito de la escuela, vayan juntos al parque, invítelos a jugar, a ir al cine, a nadar, etc.
- Vaya a la escuela los primeros días antes de que empiecen las clases, trate de llevar sus requisitos con tiempo. Compren los útiles escolares y haga de esto un gran día, deje que él decida el diseño y escoja su lonchera.
- A los niños grandes, explíquele cómo funciona la compra del almuerzo en la escuela, enséñele cómo manejar el dinero y que aprenda a usar las máquinas dispensadoras de bebidas y meriendas (quizás en su escuela pueda haber una).
- Póngale notitas en su bolsita de comida o deje que lleve una foto en su mochila para sentirse acompañado en el momento que sienta nostalgia. A los más grandes, también les gusta recibir de vez en cuando algunas notas encima de la cama, en donde los padres le expresen confianza y apoyo.
- Háblele sobre las metas escolares, los exámenes, las tareas y las pruebas que tendrá que ir presentando para lograr pasar su grado con éxito. No le amenace con que repetirá el grado, dígale que puede ser una consecuencia de la falta de esfuerzo, pero que usted estará seguro que él se esforzará.
- Déjele saber que quizás usted pueda asistir con mucho gusto a algunos actos de la escuela o que podrá ir a comer un día con él o estará en la mañana acompañándolo mientras suena la campana, pero que usted al igual que muchos otros padres, no pueden tener acceso ilimitado en la escuela, pues esto interrumpiría las demás actividades.
- Váyase por el lado del humor pero no de la burla. Dialoguen, hágale suponer y pensar ¿Qué pasaría si cada niño lleva a sus padres todos los días a la escuela? ¿Cómo estaría aula? ¿Qué le enseñaría la maestra a los padres? ¿Quién iría a trabajar mientras los adultos están en las escuelas?
- Háblele sobre el rol del maestro, cuéntele que está preparado para ayudarlo y que la escuela tiene un plan de acción para cada ocasión. En caso de que se sienta mal, está la enfermería. En caso de algún imprevisto, la escuela posee todos los sistemas de seguridad para incendios o emergencias.
- Cuando tenga que despedirse de su hijo, despídase con alegría, dele un beso y un abrazo con naturalidad, no se aferre como si no volvieran a verse nunca más, pues el niño sabrá interpretar estos abrazos y no querrá irse. Muéstrele serenidad y seguridad, así el podrá percibir que todo estará bien y que tendrán un feliz reencuentro (pero no se lo diga abiertamente para que no perciba su inseguridad al dejarlo).
- Despídase abiertamente y en el momento en que él lo sepa, no se escurra. Esto sería más traumático para él y estará más pendiente la próxima vez que usted tenga que irse. Sea firme al irse aunque el niño llore, usted mantenga una sonrisa amable en su cara.
- Dígale que le invitará un helado al finalizar la escuela, que le traerá su muñeco favorito, que pasearan un rato en el parque o que tendrá acumulación de puntos para actividades especiales durante el fin de semana como: ir a la piscina, leer en el jardín, visitar la tienda de animales, etc.
- No lo reciba con entusiasmo extremo (como si usted no quisiera separarse nuevamente) porque esto le causaría confusión al niño. Recuerde que estamos creando independencia y seguridad, el niño debe sentirse amado sanamente.
- Comuníquele al maestro en caso de que su niño esté recibiendo ayuda profesional. El maestro tendrá un rol muy importante y muchas veces se le pedirá que lleve un registro de conducta del niño.
- Hable abiertamente sobre sus experiencias cuando usted estaba en la escuela, cuéntele de cuando le molestaron alguna vez, cuando paso alguna situación vergonzosa, de cuando se le olvidó la tarea o salió mal en una prueba. Dígale como sobrevivió estas situaciones y con cierto humor, exprésele que todos podemos pasar por eso pero que debemos saber reconocer estas situaciones. En caso de temas más serios como la violencia, el alcohol, la droga, el sexo; háblele de las leyes, los castigos, las consecuencias fatales que estas conductas puede acarrear y como solicitar ayuda para no caer en estas situaciones.
- Los ya casi adolecentes pueden presentar la situación de no querer ir a la escuela. Es importante que no ignore lo que sucede por pensar que es simple rebeldía de la edad. No es común que un niño a esta edad desee quedarse en casa en lugar de ir a estar junto a sus compañeros de clases.
- Esté pendiente si observa algunos síntomas de irritabilidad, sensibilidad extremas, cambios de humor, si el niño le pide dinero (vea para que lo utiliza), asegúrese de que no le estén quitando la comida a la hora de su almuerzo. Si ve que su hijo se queja de dolores aparentes, hágale un chequeo físico con el doctor y verifique si ha estado expuesto a golpes o moretones. Algunos niños callan las agresiones de otros compañeros por sentirse amenazados. Dígale a su hijo que cuenta con personas designadas a asistirlo en caso de que alguien lo amenace, se imponga o se muestre agresivo. Enséñele la importancia de comunicar los hechos.
- Dígale que en la escuela puede hablar con sus maestros en ciertos momentos o enviarles una carta o un correo electrónico en donde denuncie lo que está sucediendo. Explíquele que esto quedará en manos de personal especializado y que no debe tomar la justicia por su cuenta. Algunos niños son víctimas de burlas, insultos, ridiculizaciones, menosprecios. Esto les hace bajar la autoestima y les causa un aislamiento y exclusión de grupos, desarrollando ansias al tener que asistir a la escuela.
- No pretenda resolver la situación con tan solo decirle al niño que ignore a quien le moleste, que no les haga caso, por pensar que se trata de un proceso natural de interrelación de muchachos de la edad. Escúchelo y tome acciones. Es importante que el niño sepa que puede contar con usted, porque sino la próxima vez evitará decírselo por temor a que usted lo regañe o se sienta desilusionado por no haber podido hacer lo que usted "le dijo que hiciera".
- Quizás su niño pueda retroceder en los avances que se han logrado después de haber estado expuesto a un fin de semana, a una vacaciones temporales de la escuela o después de haber estado enfermo en casa por algunos días. Tenga paciencia y mantenga la rutina.
- Tome en cuenta que también se puede presentar esta reacción de no querer ir a la escuela después de haber padecido la muerte de algún familiar o mascota, la separación o divorcio de los padres, de situaciones de estrés o peleas domésticas, mudanzas, haber sido víctima de algún ataque o robo.
ESTA ES SOLO UNA GUIA PARA PADRES Y NO PRETENDE EN NINGUN MOMENTO DAR DIAGNOSTICO. ACUDA A SU MEDICO O A SU ESPECIALISTA EN CASO DE REQUERIRLO.
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