El fracaso académico no siempre se debe a problemas o deficiencias cognitivas del alumno. Algunos fracasos pueden darse debido a que el niño desconoce una forma eficaz o satisfactoria para aplicarla como técnica de estudio.
Cuando el niño estudia, debe hacerlo con una meta propia, una motivación interna que no solamente se base en complacer al padre o evitar un castigo. Si se estudia con ansiedad, el examen también será una proyección más de esa ansiedad. Permítale al niño tomar sus pausas para pensar, enséñele a visualizar y a simplificar, dividiendo el tema le permitirá trabajar por etapas y evitar las angustias de estudiar todos los temas la noche antes del examen final.
El estudio debe darse a diario, y debe estar presentado como una rutina mas, de manera que si se le presenta un prueba "no avisada", el niño debería estar en la capacidad de salir airoso de esta prueba si ha ejecutado la tarea, a prestado atención al maestro, ha tomado notas o apuntes y a participado activamente en las discusiones del tema. Evite a toda costa que su hijo empiece a estudiar toda la materia el día antes de la prueba, esto no sólo lo lograría sacrificando sus horas de sueño o descanso, sino que estaría forzando la rutina y no le garantiza el éxito. El niño debe hacer un repaso general el día antes, esto consta el leer nuevamente el tema, los apuntes, ver los gráficos, saber predecir las preguntas que pueden aparecer en el examen e interpretar claramente las respuestas.
Los exámenes tienen que ser presentados como una oportunidad de concretar de manera escrita y afirmar el conocimiento que se tiene sobre el tema. Si bien es cierto que el niño tendrá que memorizar algunos conceptos, tendrá que comprenderlos a medida que memoriza (como por ejemplo, la tabla de multiplicar).
Enséñele a niño a evitar las respuestas impulsivas, a tomarse un poco de tiempo antes de responder, esto debe hacerlo con cautela de manera de no coartar al niño y que tarde más de lo debido. Recuerde que los exámenes deben ser respondidos en tiempo determinado. Enséñele a expresar las causas, las consecuencias, el procedimiento de las cosas. Es importante que sus palabras sean coherentes y que soporten el cuestionario; como por ejemplo pedirle que explique el ciclo del agua, la obtención de un resultado en una operación matemática, las características del personaje de una historia, etc. Cuando se estudia, el niño debe estar en capacidad de expresar los conceptos o explicar el tema con sus propias palabras, esto demuestra que ha logrado el análisis y que retiene en orden la información.
Entre las diversas técnicas de estudio utilizadas para facilitar el aprendizaje, está la principal herramienta que es la lectura. El niño debería comenzar por leer el tema antes de ir a clase, así tendría una idea de lo que va a impartir el maestro y hasta podría llevar algunas preguntas escritas para que sean aclaradas en el salón. Llamemos a esta lectura "lectura exploratoria o pre-lectura"; ya que es una lectura "silenciosa y rápida" sobre un tema desconocido o nuevo, que nos permite enfrentarlo con antelación y evitar que el proceso completo se dé en la clase. Invita al niño a manejar el tema lográndolo a través de la predicción, hipótesis y especulaciones.
Enséñele al niño a realizar una segunda lectura en voz alta, la cual llamaremos lectura comprensiva. Tendremos que invitarlo a leer más detalladamente, atendiendo, reflexionando sobre la estructura lógica del texto y detectando las ideas que se plantean en el mismo. De igual manera se recomienda anotar las palabras desconocidas; primero intentando inferir su significado utilizando el contexto y luego buscar sus significados en el diccionario.
Escribir 5 preguntas relacionadas con el tema que el niño quisiera saber. Estas preguntas se van a utilizar al final y se leerán de nuevo y ver si con lo que se ha leído es posible obtener las respuestas.
Anotar o dialogar sus dudas sobre el tema. Motivar al niño a expresar sus argumentos y a dar soluciones alternativas. Cuando el niño dialoga, organiza sus ideas y descubre sus vacios de información.
Algunos padres piensan equivocadamente que la responsabilidad de que su hijo aprenda es totalmente del maestro. Se ha comprobado, que el trabajo multidisciplinario entre el niño, el maestro y los padres ha sido una fórmula de éxito para motivar al niño en su proceso escolar.
Indíquele al niño cómo subrayar y seleccionar las partes del tema que son importantes. Resaltando los puntos relevantes a través de la identificación de las ideas principales y secundarias. También invítelo a inferir ideas y a aplicar los conceptos que ya conoce a una nueva situación. Recuérdele que cuando se subraya, se busca destacar las ideas fundamentales que se presentan en el texto con palabras claves y detalles importantes (no es pasar líneas o rayas en todo el texto). El objetivo es que cuando el tema está subrayado, se utiliza como una lectura "filtrada", que le ayudará a evitar pérdida de tiempo, a fijar la atención en lo que realmente interesa y a realizar rápidos repasos para los estudios.
Enséñele al niño a utilizar los diversos tipos de subrayados.
El subrayado lineal, que consta de líneas simples, doble rayas o el uso de colores o marcadores resaltadores.
El subrayado de engarce, en donde se realizan anotaciones al margen de la página, destacando dos o tres palabras del texto para resumir un párrafo o una frase.
El subrayado con signos: para marcar ideas importantes o ideas que no se entienden, el niño puede utilizar signos convencionales o inventados, que le ayuden a visualizar el concepto.
Otra manera de complementar el estudio, es desarrollando el tema en forma de esquema. Con el esquema buscamos que al niño se le facilite captar y organizar el contenido del texto a simple vista. El esquema es la representación gráfica del resumen del texto, simplifica y favorece la retención de información a aquellos niños que tienden a tener el canal visual más desarrollado.
Muéstrele al niño las diversas opciones para hacer esquemas:
- Esquemas numéricos
- Esquemas con letras
- Esquemas mixtos ( letras y números)
- Esquemas gráficos o de llave
- Esquema de flechas
- Esquemas de barras y puntos
- Cuadros sinópticos
- Diagramas
De los esquemas hablaremos más adelante.
El resumen debe darse para cerrar o concluir la sección del estudio. Es importante que el niño aprenda a sintetizar o a reducir a términos breves los más esencial y preciso del tema. Un buen resumen no debe excederse más del 30% del texto original. Recuerde que se busca reflejar las ideas más importantes de manera de poder utilizarlo como una herramienta de repaso final. Es recomendable que el niño lea el resumen mentalmente primero y luego en voz alta. Esta última es mucho más confidente pues ya maneja los conceptos, las palabras e identifica de qué se trata.
Contribuya enriqueciendo el tema con otras literaturas, paseos, visitas a museos, videos educativos, etc.
Trate de simplificar y trabajar con el material que el niño trae de la escuela, ya sea su libro o cuaderno de apuntes y no lo sature con más información hasta que vea que maneja los conceptos básicos. No pretenda hacer de cada tema una cátedra, pues terminara agotándolo. Recuerde trabajar en relación a sus capacidades y a su limitaciones. Reconozca cuál es el canal que le favorece más a su niño. Vea si retiene más visualmente, auditivamente, kinestésicamente, etc.
Haga cuestionarios orales, vaya en orden y luego cuando vea que se maneja bien, intente ir salteando las preguntas para controlar la manera en que se memorizan. Intercambie los roles y deje que sea el niño quien le haga a usted las preguntas y el cuestionario. Esto le ayudará a retener la información mientras se siente más relajado y menos intimidado por no ser "el interrogado".
A manera de retroalimentación o "feedback", revise las preguntas que el niño anotó antes de estudiar el tema y él debería estar en la capacidad de responderlas por sí mismo.
Anime a su hijo, refuércele su autoestima, dígale que está seguro que logrará tener éxito y relájense antes del examen. ¡Sea usted un buen "coach" en este aspecto!
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