Saturday, December 5, 2009

¡No quiero ir a la escuela! Parte II

¡No quiero ir a la escuela! ¿Se le hace familiar esta frase?

Esta situación no sólo se presenta en los chiquitines que recién inicia el jardín de infancia, sino que puede darse a cualquier edad, en cualquier momento y sin distinción del grado escolar; por eso es importante que nos mantengamos alertas a cualquier síntoma que pueda desencadenar problemas más adelante.

Cuando el niño va por primera vez a la escuela, puede que vaya con mucho entusiasmo, pues ya se le ha preparado el terreno de la seguridad, de la confianza y él sabe que entrará en un mundo de aventuras. Se irá feliz de casa y regresará con ansias de volver a la escuela. Sin embargo, otros niños pueden mantener ese entusiasmo por los primeros días, creyendo que se trata de una actividad diferente, debido a que desconocen que ésta será su rutina y al ver que tienen que volver una y otra vez durante todas las semanas, empiezan a decaer y pueden presentar desgano por ir a la escuela.

Otro grupo de niños, son aquellos que simplemente no podrán despegarse del pantalón del papá y formarán su berrinche diciendo que no quieren ir. Es el momento de orientarlos a madurar emocionalmente para que lleguen a vivir una vida de manera segura e independiente. El rol de los padres es indispensable. Es importante ser constantes y firmes pero a la misma vez cariñosos.

Quizás le cueste entender cómo su hijo puede desear quedarse en casa en lugar de ir a aprender en la escuela junto a sus demás compañeritos. Nuestro sexto sentido tiene que desarrollarse y tenemos que estar alerta a cualquier cosa que exprese el niño, no desestime ni le reste importancia a lo que él le dice. La línea es muy delgada, así que recuerde no hacer preguntas o interrogatorios a su hijo de manera compulsiva. Usted es el adulto y la conversación tiene que ser llevada con armonía y madures mientras recolecta información. Actué con cautela y sea paciente cuando dialogue con su hijo. Observe y lleve registro de los momentos en que ocurre la desmotivación, vea con qué frecuencia manifiesta desgano, mire sin es antes de una actividad especial como puede ser: un paseo escolar, un examen, una exposición o presentación en grupo, la presencia de un maestro suplente, etc.

Tenga en cuenta el nivel del berrinche, del llanto, de la sudoración o respiración agitada en el niño. Algunos pueden caer en el pánico y no saben cómo controlarlo.

Si un niño expresa constantemente tener demasiado sueño para poder ir a la escuela, tome en cuenta si:

  • Está descansando lo suficiente para lo que su cuerpo requiere.
  • Sufre de insomnio o de apnea que le despierta durante la noche.
  • Presenta pesadillas o terrores nocturnos infundados en monstruos o cosas que le atacan.
  • Quiere dormir con los padres todas las noches.
  • Manifiesta tenerle miedo a la oscuridad.
  • Se queda dormido mucho más tarde aunque se haya metido en la cama temprano (algunos niños se quedan leyendo, jugando o viendo televisión sin que los padres se den cuenta).
  • Muestra cansancio o sueño durante el día (consulte a su médico en este caso).

Otros niños expresan dolores fuertes de barriga o dicen tener fiebre. Tenga en cuenta que a algunos niños les cuesta tomar el desayuno temprano y necesitan levantarse con más tranquilidad para asimilar los alimentos con calma. Hay algunos que despiertan con hambre y les favorece un vasito de leche tibia antes de empezar la rutina. En otros casos, los niños expresan dolores de barriga y hasta fiebres emocionales por las ansias reales de tener que ir a la escuela.

Sea cauteloso, escúchelo, tómele los síntomas, recuerde que esto no debe ser la rutina mañana. Puede ser cierto que quizás algo que comió que le cayó mal o que está enfrentando el inicio de un proceso gripal, pero también puede ser que todos estos síntomas forman parte de una evasiva a la separación. Si siente que esto ocurre debido a un malestar real, consulte con su pediatra y notifique al maestro si su hijo no ha pasado buena noche o si su mañana ha sido algo aparatosa.

Vea qué sucede con el niño los días en no tiene que asistir a la escuela, observe cómo son sus mañanas en los días de fines de semana o días feriados, ¿Se muestra igual?

Muchos niños con tan solo vencer el momento de llegar a la escuela, ya se adaptan y pasan su día como si nada. Otros sin embargo, manifiestan este desanimo, apatía y poca interrelación durante todo el día. Mantenga comunicación con la maestra para llevar registro del caso y pídale que por favor le indique si su niño se mostró tranquilo, si lució contento, si estuvo participativo y atento, si comió su merienda con ánimo, si siguió las reglas de la maestra, etc. Si observa que tiene manifestaciones negativas y que sucede de manera seguida por más de dos semanas, es importante que considere buscar ayuda profesional.

Tenga en cuenta si esto ocurre solamente cuando el niño debe ir a la escuela, o también le pasa cuando usted lo tiene que quedar en casa de sus abuelos, en una fiesta de cumpleaños, en casa de algún amiguito o alguna actividad extra cátedra. Esto le permitirá saber si estamos hablando de una ansiedad por separación o de una fobia escolar. Permita que sea el especialista quien diagnostique el caso.

En la ansiedad por separación, como la misma palabra lo indica, el niño se siente ansioso o temeroso al momento en que debe separarse de sus padres (puede ser de la madre, del padre, o de ambos) por pensar que algo malo les puede ocurrir al no estar con ellos.

En el caso de la fobia escolar, es una ansiedad extrema ante la necesidad de asistir a la institución escolar. Siempre debemos tratar de buscar qué origina este miedo desmesurado, porque puede darse el caso en que el niño no tenga motivos y sea un miedo irracional, pero en otros casos, podríamos descubrir que algo estaba pasando y lo desconocíamos. Evalué si el niño está presentando acoso, molestias, presiones u hostigamiento por parte de algunos compañeros o maestros, si tiene mala relación con el maestro, si se le dificulta el aprendizaje, si teme no entender lo que el maestro explica, si su baja autoestima no le permite enfrentar lo que él considera fracaso o si no acepta su propia apariencia física. Algunos niños no se sienten agradados con su físico y los demás niños de la escuela se burlan o hacen bromas pesadas acerca de su aspecto (uso de lentes, sobrepeso, uso de aparatos dentales, estatura, etc.) Recuerde que algunos niños pueden llegar a ser muy crueles con sus opiniones y hacen lo posible para mostrar liderazgo al precio que sea. Si el niño rechaza salir de casa, se siente retraído o da evasivas a situaciones en donde se vea en la necesidad de compartir en grupos, podría ser un indicador de estar presentando fobia social. Es necesario buscar ayuda profesional en ambas situaciones, debido a que estos síntomas pueden presentarse por meses y es allí en donde hablaríamos ya no sólo de ansiedad ante la escuela sino de una fobia.

Buscamos que el niño enfrente la situación a la que le teme para lograr desvanecerle el miedo con el tiempo, pero debemos estar alerta. El especialista le dará las pautas a seguir y en algunos casos medicara al niño. Esto tomará tiempo, paciencia, técnica y mucho amor; ya que el niño necesitará de los padres o al menos uno de ellos para superarlo. Usted formará parte de este proceso acompañándolo hasta la escuela, en ocasiones tendrá que llevarlo hasta el aula y quizás parte de la terapia sea que usted se quede los primeros minutos de la mañana esperando que se ajuste. La separación se hará gradualmente, pero con firmeza. El asesor profesional guiará los pasos.

Los padres y los maestros tendrán que estar involucrados para aprobar el plan, ya que en muchas ocasiones, se hace no solo tratamiento en el consultorio sino también en el lugar al cual el niño tiene adversidad (la escuela en este caso) pero a la vez se evitará molestar la rutina de otros niños del aula.

Esté pendiente de motivar a su niño y mantener la comunicación abierta a diario. El niño merece que se le reconozca, que se le anime hacia el aprendizaje y para esto debe estar contento y sentirse confiado.

Si su hijo tiene un examen o prueba, tenga cuidado y no le exija calificaciones a cambio de su aceptación. El niño temerá salir mal en el examen por miedo a decepcionarlo y por ende a perder su cariño. Motívelo a dar lo mejor de sí pero no lo presione ni lo acorrale. Su presión puede causar que el niño se levante el día del examen si querer ir a la escuela y excusándose en miles de síntomas para evadir el examen. Quizás esto le pueda funcionar una vez, pero sea cauteloso y aprenda a discernir cuando estamos ante un cuadro físico real o una simple evasiva.

Esté pendiente si su hijo de manera repentina, expresa rechazo por la escuela, no ignore lo que le diga el niño, escúchelo, hable con su maestra, busque la razón por la cual se ha presentado esta conducta. Quizás está siendo hostigado por algún niño y tienen miedo de hablar pues algunos son amenazados si llegan a "abrir la boca". Haga un plan de comunicación con su hijo, busque que le cuente qué ha sucedido en la escuela, háblele de temas acordes a su edad de manera pedagógica y paterna, exponga tópicos como la violencia, las mentiras, las pandillas, la amistad, las drogas, el alcohol, el sexo. Invítelo a que acuda a usted y a su consejero escolar si algo pasa. Puede decirle que escriba una carta anónima a las autoridades escolares en donde explique qué es lo que está sucediendo.

Si esto está ocurriendo, es importante la comunicación con la escuela y las autoridades (no busque usted solucionar las cosas por sus propios medios o a su manera, pues esto solo podría empeorar las cosas). Es importante analizar, implementar un plan de acción, motivar y evaluar cómo erradicar este problema.

Es necesario tomar en cuenta que la ausencia escolar acarrea problemas porque le dificulta al alumno cumplir con los requisitos académicos necesarios pasar al próximo grado, los vínculos amistosos se disuelven por la falta de contacto, el niño se aísla socialmente y se convierte en un ente dependiente de los padres.

Recuerde que este contenido es solo un guía y no pretende dar diagnóstico alguno. Usted deberá consultar a su especialista para este fin.

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