Me gustaría tratar este tema observando las dos caras de la moneda. Como psicopedagoga y como madre siempre he pensado que los padres deberíamos mirar la profesión del maestro así como miramos al médico. En ambas posiciones, tenemos que pensar en el niño como paciente y no como cliente.
Una persona responsable y comprometida consigo misma, visitará regularmente a su médico para los chequeos de rutina y así evitar hacer carreras de emergencia al hospital. Tendrá el derecho de saber si padece de alguna condición y que le expliquen claramente cómo tratarla. En caso de enfermedad, deberá estar alerta a cualquier síntoma y no dudar en llamar al médico si se complica. Confía en su doctor y sabe que él evaluará su caso, lo examinará, le enviará reportes, recetas, etc. El médico también confía en que su paciente será consciente, colaborará y hará lo que él le indica. Son un equipo y ambos buscan un fin común: la salud.
De esta misma manera, usted ha puesto a su hijo en manos del maestro para ser cuidado, tratado, mejorado y para ofrecerle una vida escolar saludable. Entre los padres y el profesor tiene que existir la comunicación para poder beneficiar al alumno.
Antes de la reunión
- Envíele al maestro sus datos, su teléfono y el modo de ser contactado. Especifique con antelación si usted necesitará de un intérprete para sus reuniones.
- Esté atento a las fechas cercanas a los reportes escolares y solicite a tiempo la cita. Preferiblemente no espere a recibir el boletín de notas para hacerlo.
- El encuentro con el maestro debe darse dos veces al año para confirmar que todo marcha bien. No suponga las cosas, aunque vea excelentes calificaciones y el niño le diga que todo va "perfecto". Vaya y hable en la escuela, pues acuérdese que nadie visita a su médico a través de notas escritas.
- Sea observador, reconozca los "síntomas escolares" de su hijo y no dude en llamar a la escuela en caso de requerir una reunión.
- Si nota que algo no va bien, no amenace a su hijo con ir a hablar con su maestra. Esto no es un castigo. ¿Acaso usted amenaza a su hijo con llevarlo al doctor cuando se siente mal?
- Llame a la escuela o envíe una nota para solicitar la reunión. Asegúrese que el mensaje haya sido recibido.
- Anote la fecha y la hora en su agenda personal y no falte a la cita. Llegue con tiempo.
- Sepa de antemano cuánto durará la reunión con el maestro. Trate de ser consciente del tiempo asignado y no sobrecargue la agenda. Recuerde que no es un monólogo y tome en cuenta que estas reuniones tienen un tiempo asignado.
- Evite ir sin niños pequeños para que pueda conversar con tranquilidad.
- Pregúntele al maestro si prefiere que el alumno esté presente.
- Cuéntele a su hijo que va a reunirse y pregúntele los puntos que le gustaría que usted conversara con su maestro.
- Infórmese y esté claro de cuáles son los derechos y los deberes que tiene su hijo en la escuela. Conozca los códigos y las leyes si su caso lo amerita.
- Lleve anotado en una libreta sus inquietudes, dudas y demás tópicos a tratar.
- Lleve el plan de estudio de su hijo porque el maestro le puede dar sugerencias y aportar ideas al mismo.
- Lleve una carpeta de registro de reuniones, para que así los mismos queden archivados y pueda llevarlos en la próxima reunión para hacerle seguimiento al niño.
- Vaya con la actitud de hacer de esta reunión, una experiencia positiva.
- Llegue con buena cara. Haga un comentario agradable con el fin de romper el hielo y empezar el ambiente lleno de armonía.
- Evite decir todas sus dudas sin darle respiro al maestro.
- Deje que el maestro sea el primero en impartir sus opiniones.
- Si escucha un término o expresión que desconoce, pídale cordialmente que le explique.
- Recuerde intervenir de forma coherente y plantee sus puntos dándole prioridad a los más importantes.
- Pídale amablemente al maestro, si puede ver trabajos o exámenes recientes de su hijo. Compárelos con las tareas que hace en casa.
- Haga preguntas de índole académica y no olvide hablar del aspecto socio-emocional de su hijo, como por ejemplo:
¿Cómo ve la integración de mi hijo durante el receso?
¿Se muestra atento en el aula?
¿Qué objetivos espera cubrir en este período escolar?
¿Qué materia escolar observa que le motiva más a mi hijo?
¿A qué hora del día lo nota más activo o más decaído?
¿Cómo distribuye su tiempo en clase?
¿Qué aspecto en mi niño le causa agrado a usted?
- Sea confidente con el maestro y comparta algún hecho familiar que pueda estar afectando al niño.
- Si el maestro le confirma que "algo" está pasando y que su hijo debe esforzarse más en los estudios, sea objetivo y escuche. No escude al niño con excusas ni caiga en ataques hacia el maestro. Más bien dialogue, pídale que le explique en forma clara lo que sucede, pídale sugerencias y recomendaciones a seguir en casa. Exprésele sus opiniones sin temor alguno para que la meta propuesta quede claramente establecida para ambas partes.
- Terminada la cita, pídale que le asigne la próxima cita para hacerle seguimiento al caso.
- Busque grupos de apoyo y hable con otros padres que pueden estar o han pasado su misma situación.
- Cuide la "salud escolar" de su hijo y ofrézcale la asistencia necesaria con buena actitud. Pregúntele al maestro si sabe quién puede ofrecerle servicios de tutoría.
- Si en el encuentro verifica que todo marcha viento en popa, aproveche la reunión para darle el reconocimiento y el mérito que le corresponde al maestro.
- Cuando regrese a casa, hable con su hijo.
- Póngalo al tanto del resultado de la reunión.
- Escuche su planteamiento.
- Enfréntelo con buena actitud.
- Promueva el cambio y explíquele el plan de acción.
- Hágalo responsable y consciente de su vida escolar.
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