En todo momento los niños reciben información y muchas veces esto ocurre sin que nosotros nos percatemos. Ellos nos perciben como sus grandes héroes o modelos a seguir; por eso es importante que como padres, revisemos los mensajes que enviamos y empecemos por respetar para ser respetados. Es necesario fortalecer la cualidad del respeto a través de conductas que inculquen la amabilidad, la confianza, la honradez, la responsabilidad y la justicia.
Predique con el ejemplo, valórese y respétese usted mismo. Trátese con amor, quiérase, cuídese y no se juzgue con descalificativos cuando algo le salga mal. Reconozca sus errores de manera menos infantil. Esto ayudará a que su hijo también aprenda a respetarlo y aprenda a tratarse a sí mismo con respeto cuando sea él quien cometa algún error.
Evite decirle frases como:"No sirves para nada", " ¿Cuántas veces tengo que decirte…?" o "No sé qué hacer contigo". Recuerde que estos descalificativos lo llevará a una baja autoestima, lo desmoralizará y por consecuencia perderá el respeto hacia sí mismo. Mantenga la calma, dígale las pautas de manera clara y sencilla para que el niño las siga. Hágale saber que sus acciones tienen consecuencias, pero que sus esfuerzos ameritan refuerzos positivos y motivaciones. Conserve una comunicación respetuosa ante toda crisis. Recuerde que es importante que el niño se valore y se respete para que aprenda a tener relaciones sanas consigo mismo y con las demás personas. Esto le ayudará a no ser presa fácil de los niños hostiles ni caerá fácilmente en las padillas que se dedican a irrespetar las propiedades ajenas y a las personas.
Los niños deben aprender a sentir agrado hacia sí mismos y por los demás. Si bien es cierto que todos somos diferentes, también tenemos virtudes y talentos diferentes. Mantenga la cortesía, no desprestigie a las personas por las apariencias y recuerde ser cortés y respetuoso en todo momento. Verá que la vida será menos estresante y más agradable. Evite promover o involucrarse en conversaciones llenas de chismes que sólo descalifican a los demás. El niño está presente y está recibiendo el mensaje erróneo de que el respeto por los demás no tiene ningún valor. No haga leña del árbol caído cuando sepa que otra persona está pasando por un mal momento. Muestre respeto ante la desgracia ajena, hágale ver a su hijo si esta situación es a causa de una mala decisión, reflexione y utilice el momento para analizar los caminos más adecuados que podrían seguirse para salir de la crisis. Esto le enseñará a integrarse adecuadamente en sus grupos de amistades y a entender el valor del respeto.
Si un padre va llevando a su niño hacia la escuela y tiene cierta prisa por llegar, quizás no note el mensaje erróneo que le envía a su hijo cuando atraviesa su auto de manera agresiva y simultáneamente lanza frases de tonos subidos contra un señor ya entrado en edad y que se encuentra legalmente en su fila. ¿Qué mensaje le estará mandando a su hijo? ¿En dónde queda la cortesía? ¿El respeto a las leyes de tránsito? ¿Las normas del buen ciudadano? Recuerde que este niño crecerá y será el conductor del mañana.
Sonría, ceda el paso, salude al vecino, ayude a alguien, sostenga la puerta del ascensor o de la entrada a la oficina, exprésese con agrado acerca de las cualidades o virtudes de otras personas. Enséñele a su hijo a sentir respeto, tolerancia hacia la diversidad y agrado hacia los demás. Verá como estas conductas forjarán las bases para la integración social y emocional del niño.
Es un articulo muy interesante y me hizo recordar una frase de Kant
ReplyDeleteActua de tal manera que tus ejemplos de vida den lugar a normas de carater universal al ser imitados por otras personas
Un mundo mejor es posible si nos capacitamos y perfeccionamos las mejores ideas y la sabiduria que ya existe.