Piense en un avión cuando realiza un vuelo. Inicia con el despegue y culmina con el aterrizaje. Este último es la fase final del ciclo y es considerado la etapa crítica. Un buen piloto debe averiguar las condiciones del lugar, en dónde aterrizará y estar preparado para hacer las maniobras necesarias para lograr un descenso controlado y seguro. Este aterrizaje sería considerado exitoso y le daríamos méritos al buen piloto.
Ahora bien. Apliquemos este ejemplo y comparémoslo con el desempeño escolar del niño.
Podríamos entender como motivación, la fuerza interna que empuja al niño a ejecutar una acción. Cuando su hijo empieza un objetivo, como por ejemplo la tarea, arreglar su cuarto, un proyecto, un libro, etc., es importante impulsarlo en el arranque o "despegue". Una vez que se encuentre en el proceso, acompáñelo y no dé por sentado que la labor está hecha; también necesitará ánimo y guía para cerrar el ciclo con un exitoso aterrizaje.
Cuando un niño entiende la importancia de darle un "buen aterrizaje" a sus objetivos, esto le cambia la perspectiva y el orden de las cosas. La idea es ir formándolo para que logre el ciclo de manera independiente, llevándose por su propia motivación y que la mantenga como una constante. Que piense más allá de la necesidad del impulso para el inicio de una actividad, que viaje a través de los conocimientos y que logre cerrar o concretar con éxito.
Un alumno, no debe ver un examen como el "despegue", pues esto lo hará sentir cuesta arriba y necesitará de mucho impulso para lograrlo. Una vez que entienda que el examen es la "pista de aterrizaje" de un objetivo, verá como el nivel de estrés baja y no dejará de estar consciente de la meticulosidad del proceso para obtener un buen descenso. El ya ha "viajado" a través de los contenidos y ha experimentado las clases, ahora sólo le queda aprender a manipular sus controles, aplicarlos cuidadosamente y reconocer las condiciones para llegar al destino final (objetivo).
Durante el vuelo pueden ocurrir diversas situaciones que conlleven a diferentes tipos de aterrizaje. Los planeados, los no-planeados y los de emergencia. De igual forma sucede en nuestras vidas, porque vivimos tan rápido que a veces salimos disparados o eyectados de nuestras actividades y dejamos "cosas en el aire" y sin culminar. Cuidado, no deje que esto se convierta en un mal hábito y en un mal ejemplo para su hijo. Sea usted el modelo a seguir.
Cuando vemos que un alumno cierra su mochila y guarda sus cuadernos porque falta "poco" para que acabe la clase, él está listo para salir y su atención ya no pertenece al maestro. Será entonces un buen candidato para llegar a casa con dudas acerca de la tarea (su aterrizaje fue aparatoso). Enséñele al niño a no menospreciar estos últimos minutos y recuérdele que debe estar atento, porque es aquí en donde la mayoría de los maestros suelen dar la información crucial sobre lo que vendrá el próximo día.
Sembremos en el niño una constancia, un método, una rutina, una técnica que le permita abrir, explorar y alcanzar cada objetivo con éxito. Esto evitará las discusiones y el estrés en casa, acerca de por qué no ha terminado esto o aquello. ¡Recuerde que está formándolo para el mañana!
Algunas sugerencias para crear el hábito de llegar exitosamente al objetivo final:
- Háblele y hágalo sentir seguro de sus capacidades.
- Plantee claramente el objetivo, para que así su hijo sepa qué se espera de él. Necesita saber hacia dónde se dirige.
- Haga una lista con la rutina completa de actividades, mostrándole los pasos a seguir. Necesita saber cómo hacerlo.
- Motívelo durante el proceso. Acérquese y guíelo si se muestra perdido o desanimado (NO haga usted la tarea).
- Ayúdelo a identificar cuando el objetivo es muy complejo y a dividirlo en etapas para que lo logre.
- Ponga reglas claras y realistas. Hágalas cumplir con motivación (p.ej. Tender la cama antes de desayunar o recoger los juguetes antes de salir al jardín).
- No suponga que con sólo dar la instrucción "ya es un hecho". Hay que desarrollar el hábito.
- Utilice refuerzos positivos al ver que su hijo cumplió con el objetivo. Póngale calcomanías, dígale palabras de felicitaciones, dele abrazos, acumúlele puntos para premios a largo plazo…
- Reconozca cuándo su niño obstaculiza la llegada al objetivo debido al cansancio, al desanimo o a la vagabundería. El plan de acción debe ser diferente en cada caso.
- Conviértase usted en su ejemplo y en su guía.
"El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas" (W.G. Ward)
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