Tuesday, November 17, 2009

Éxito vs. Perfeccionismo

Vivimos en un mundo que se vale de los reconocimientos, de los diplomas y de los trofeos. Esta competencia desmesurada por obtenerlos nos separa de nuestras propias motivaciones y nos convierten en esclavos del sistema, siendo nosotros mismos los responsables de esa competitividad insana.

En algunas ocasiones, obtener el éxito puede llegar a ser una obsesión y provocar ansiedad, depresión y otros trastornos como la inseguridad, insatisfacción y frustración. Con el perfeccionismo se nos van la autoestima, la creatividad, la capacidad de desempeño, los talentos, la energía, las relaciones, la salud y la capacidad de disfrutar de la vida con ciertas libertades.

Los padres no podemos olvidar que constantemente emitimos mensajes. Nuestros hijos nos observan como modelos a seguir y que al ser excesivamente críticos, les creamos el mal hábito sin darnos cuenta.

Algunos padres perfeccionistas:

  • Proyectan una segunda oportunidad y personalizan en sus hijos los logros que de pequeños ellos no consiguieron.
  • Se obsesionan en hacer que sus hijos tengan el mismo éxito que ellos tuvieron.
  • Crean la necesidad de hacer perfectamente todo lo que hacen y convencen a sus hijos que aún puede estar mejor lo que se hizo. Escasamente hay un final feliz.
  • Nunca llegan a estar satisfechos. Es difícil complacerlos y se irritan con facilidad.
  • Se quejan porque sus hijos no logran llenar las expectativas que ellos "se merecen" como padres.
  • Tienden a ser supervisores. Se comunican con expresiones fuertes y con negativas constantes hacia aquellos hijos que no logran los objetivos. Les cuesta reconocer una discapacidad.
  • Siembran intranquilidad cuando el niño les muestra una tarea terminada y les cuesta dar una aprobación.
  • Crean en los niños un sentimiento de frustración cuando expresan abiertamente que el resultado no les complace.
  • Desarrollan en sus hijos una excesiva exigencia ya que muchas veces sus expectativas van más allá de las posibilidades reales.
  • Comparan constantemente a sus hijos con los demás niños.
  • Sus conversaciones suelen ser monótonas y egocéntricas, porque están convencidos en que nadie es tan perfecto como sus hijos. Siempre hacer notar los últimos reconocimientos a nivel académicos, sus triunfos como deportistas, etc.

Los niños perfeccionistas suelen:

  • Ser personas muy organizadas y pulcras, pero de poca eficiencia con sus trabajos porque suelen repetir o borrar continuamente sus tareas. Su minuciosidad les perjudica la efectividad del tiempo estipulado y por lo general los trabajos quedan inconclusos o requieren de sacrificios de horas de sueño, descanso y entretenimiento.
  • Tener fijaciones con metas elevadas en el ámbito académico o deportivo.
  • Manifestar temor a equivocarse o rechazo ante nuevas actividades que les enfrenten a nuevas capacidades. Se sienten inseguros y carecen de confianza en sí mismo. No les gusta exponerse a situaciones que puedan suponer la burla.
  • Presentar preocupación y desconfianza en su preparación cuando van a presentar un examen. Siempre piensan en que pudieron estudiar más y buscan la calificación máxima como el todo o nada.
  • Vivir tensos porque buscan satisfacer las expectativas de los padres o maestros, les preocupa el concepto que los demás tengan de ellos. No disfrutan realmente de sus brillantes logros porque consideran que son logros ajenos, que ya han cumplido con lo que se la exigido o sencillamente piensan que pudieron haberlo hecho mejor.
  • Tienden a frustrarse fácilmente y a ser críticos severos con ellos mismos, prefiriendo autoatacarse con reclamos antes que los demás lo hagan por ellos. Se descalifican como personas en base a sus fracasos. Es una pelea interna.
  • Tener pocas relaciones con amigos pues es difícil convivir con ellos porque sus exigencias y demandas no tienen límites.
  • Tender a criticar, a controlar y evaluar a los demás. A ser hostiles.
  • Ser personas muy organizadas pero de poca eficiencia con sus trabajos.
  • Ser poco tolerantes. Se irritan y se estresan con facilidad.
  • No aceptar los terceros o segundos lugares. No les basta con ser buenos si no que tienen que ser los mejores y los primeros en todo.
  • Necesitan el reconocimiento y la admiración de los demás para sentirse exitosos. Tienen temor al rechazo.
  • Luchan constantemente con su autoestima y tienden a ser vulnerables.
  • Tener situación críticas de perfeccionismo, pueden llegar a derrumbarse, a presentar depresión, problemas alimenticios, ansiedad, fobia social, estrés y tendencias suicidas.
  • Son niños muy sensibles a los cambios y están pendientes a todo lo que ocurre a su alrededor. Esto les distrae fácilmente de sus estudios y les afecta su rendimiento académico.

Para educar a un niño hacia el éxito, tenemos que motivarlo al esfuerzo y a un trabajo bien hecho. Está bien el que un padre quiera guiar a su niño a obtener buenos resultados, pero no olvide ayudarle a perseguir sus propias metas reales y a sembrar una autoestima que le permita aceptar sus capacidades y a amarse.

Algunas sugerencias:

  • Rompa el mito de que el éxito de las personas depende exclusivamente porque son perfeccionistas.
  • Dígale que el objetivo no es evitar los errores, sino aprender de ellos y sobreponerse.
  • Como padre, recuerde que somos modelos a seguir. Cuídese de cómo se expresa usted mismo de sus errores o fallas.
  • Mejore la comunicación con su hijo. Dígale y demuéstrele cuanto lo ama (incondicional a sus resultados en los exámenes)
  • Ayúdelo a que se forme un buen concepto de sí mismo, que se acepte, que crea en él, que se valore y que se ame sin esa necesidad fantasiosa de ser perfecto.
  • No confunda el perfeccionismo con el deseo de mejorar y de hacer bien las cosas. Invítelo a sencillamente ser bueno. Ayúdelo a reconocer cuándo éste nos perjudica y nos afecta la autoeficacia y la autoestima.
  • Promueva sanamente la expansión de conocimientos, los buenos hábitos de trabajo, el esfuerzo y el desempeño.
  • Invítelo a pensar, sentir, aprender, vivir con consciencia, a relacionarse, a darle un sentido y un significado a su vida de una manera sana y sin competencias.
  • Tome en cuenta las capacidades del niño y no sus deseos personales como padre.
  • Acepte y ayúdelo a aceptar que cometer errores es algo natural y que es parte del proceso de aprender. Enséñele sanamente a perdonarse y compadecerse.
  • Ayúdelo a manejar con efectividad su tiempo y a que reconozca prioridades en los objetivos concretos.
  • Enséñelo a fijarse objetivos realistas ayudándole a que sepa reconocer sus habilidades y a aceptar sus debilidades. Esto le dará confianza.
  • Réstele y hágale restar importancia cuando no logra un objetivo, pero recuerde elogiarle el esfuerzo que ha realizado. Enséñele a reponerse de sus errores de una manera más ligera y menos dramática.
  • No personalice. Acepte y hágale aceptar que no siempre se puede conseguir lo que uno se propone porque hay metas que dependen de factores con los que no se cuentan. Alíviele sus sentimientos de culpa.
  • Evite a toda costa las comparaciones. Ayúdelo a que reconozca de manera sincera los logros de los demás niños sin que esto quiera decir que él es un perdedor o un fracasado.
  • Invítelo a descubrir su talento. Le ayudará a entender que somos seres individuales y que cada quien tiene su propio talento.
  • Mantenga un plan de estudio. Ofrézcale una disciplina con apoyo e interés durante sus procesos de aprendizaje, dele afecto, alegría, optimismo, buen humor, simpatía, esperanza y amor. Logrará que su niño esté preparado para manejar dificultades.
  • Enséñelo a manejar un proyecto a mediano o largo plazo. Trabaje en él para que logre manejar el tiempo y mejore su efectividad.
  • Recuerde ser flexible y enséñele a llegar a convenios o acuerdos. Esto le permitirá a no ver las cosas de lados extremos.
  • Expóngalo de vez en cuando a cambios. Prepárele un platillo nuevo, cambie el orden de los muebles de la sala, tómese sorpresivamente un día libre para ir al parque, etc. Eso le ayudará a ser menos sensibles, más tolerantes y a mejorar su nivel de adaptabilidad.
  • Practiquen técnicas de relajación. Enséñele a relajarse y a manejar el estrés.
  • Dedíquele tiempo a hacer otras actividades que también tienen valor en nuestras vidas, como es compartir con la familia y amigos, descansar, divertirse, etc.
  • Muéstrele como ser precavido y a la vez invítelo a acercarse a situaciones nuevas con curiosidad y buena disposición.
  • Enséñele que puede querer hacer las cosas lo mejor posible, a esforzarse y a mejorarlas cuando se puede, pero sin demasiada angustia o estrés. No permita que se califique con adjetivos de poco valor.
  • Enséñele a valorar las cosas por más pequeñas que sean.
  • Enséñele a desechar los pensamientos negativos y a crear confianza con pensamientos positivos. Recuerde que buscamos el buen hábito de hacer las cosas bien y para su bienestar.

Aplique mensajes positivos como:

  • Acepto mis limitaciones como una parte de mí, sin devaluarme por ellas.
  • Establezco metas que sean alcanzables para mí y sin compararme con los demás.
  • Pongo un límite razonable de tiempo y energía para el lograr mis objetivos.
  • Aprendo a aceptar las crítica de los demás y manejo mis propias críticas en beneficio de mi persona.
  • Vivo el momento presente con metas reales.
  • Me valoro por lo que soy y no por lo que hago.
  • Cada problema superado es un paso hacia adelante y cada paso bien dado es un triunfo.
  • Un error es un proceso normal de aprendizaje. En una enseñanza para el futuro y me enseña a ser humilde.

Cambie los mensajes negativos:

  • No debo cometer errores vs. Preferiría no equivocarme.
  • No sirvo para nada vs. Soy un niño y todos los niños también se equivocan.
  • No puedo soportarlo vs. Puedo aceptar lo que no me gusta.
  • Necesito ser el mejor vs. Me gustaría destacarme en esto.
  • Esto no me debería haber pasado vs. No me gusta lo que me paso, pero es parte de la vida.
  • Mis padres estarán decepcionados o enojados con mi calificación vs. Sé que mis padres me aman aunque cometa errores. Sabrán valorar mi esfuerzo. Soy su hijo.

"Vencer el perfeccionismo, es adquirir mayor libertad" (Anónimo)

1 comment:

  1. ES MUY INTERESANTE OJALA LOS PADRES DE FAMILIA QUE SON PERFECCIONISTAS LO LEYERAN Y LO APLICARAN

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