Ese día tan esperado ya llegó. ¡Felicidades, su hijo ya sabe leer!
Todo padre se siente naturalmente orgulloso y ve consolidado un sueño cuando su hijo aprende a leer. Empieza a experimentar cierta nostalgia de aquellos momentos en que su niño le pedía que le leyera antes de dormir. Pero a su vez, está tan feliz, que quizás no deje de comentar a todos sus familiares y amigos que el pequeñín de la casa es ahora "todo un lector".
Es sorprendente ver el entusiasmo de los chiquitines cuando aprenden a leer. Estos niños buscan escoger libros grandes y que tengan muchas páginas, sin importarles que puedan ser más pesados que sus pequeños bracitos.
Una vez llegada a esta etapa, un padre no debe dar por hecho que la labor está cumplida, pues su niño aún no está maduro para poder interpretar el contenido de los libros. Recuerde estar consciente que la lectura es un proceso más complejo y que no sólo se basa en poder decodificar o saber "leer" las palabras en forma fluida.
La lectura es como la alimentación, debe darse todos los días. Hay que digerirla de forma natural y balanceada. Tenemos que procesarla, dejando que cause en nosotros una sensación de llenura y de satisfacción. Cuando leemos, nuestra mente y nuestro espíritu ser nutren.
Cuando los niños crecen, entran en la etapa de decisión, de elección y pasan a ser estudiantes "independientes". Es aquí, en donde los padres tenemos la misión de guiarlos para que puedan madurar como buenos lectores, ayudándolos a desarrollar nuevas técnicas y habilidades con la lectura.
Hay padres que dicen en un tono desanimado que ahora a sus hijos no les gusta leer y que no saben qué hacer para que lean. Recuerdan esos días maravillosos y se preguntan en qué momento se perdió esa magia.
Imagínese que es como cuando el niño aprende a "comer solito", aunque logre la mecánica, eso no es suficiente.
La lectura no debe ser un castigo, es como meterle a fuerza los vegetales a un niño. Quizás los trague, pero no los asimila y no los disfruta como es debido. Si un niño no muestra interés por leer, no podemos pretender que empiece a gustarle de un minuto a otro sólo porque se le ha ordenado. Obligar al niño a leer es sentar un precedente de desagrado y repudio hacia la actividad.
Algunos niños se quedan en la zona confortable y no avanzan como lectores porque sólo leen lo que les gusta (es como vivir de puros chocolates). Si bien existen libros de contenido ligero y de fácil lectura, también tenemos que aprender a exponerlos a "platos fuertes o principales", como libros que contengan temas de investigación, de análisis, de historia, etc. Se sorprenderá al ver como renace la pasión y el interés por leer.
Al igual que los alimentos, la lectura debe ser balanceada, variada e ingerida diariamente. Recuerde que la lectura es un buen hábito que se desarrolla con constancia y motivación.
Muéstrele a su hijo un menú de opciones para que logre ser un buen lector y descubra que leer no sólo es un hábito, sino una necesidad combinada con placer.
Menú para desarrollarse como un buen lector:
- Exponerse a diversas presentaciones del material escrito (periódicos, revistas educativas, computadora, libros, etc.)
- Ir a la biblioteca pública y crear su propia cuenta para hacerlo sentir miembro del lugar. Haga de esto un gran evento. ¡Es como tener una tarjeta de crédito al conocimiento!
- Informarse con la maestra sobre los diversos grupos, los niveles de lectura en el salón y saber a cuál pertenece su hijo.
- Solicitar información en la escuela o en la biblioteca, sobre los libros más recomendados para la edad de su hijo.
- Escoger contenidos de diversos temas (informativos, científicos, divertidos, de amor, de suspenso, de aventura, etc.)
- Disfrutar del acto de leer, buscando un lugar en donde se sienta cómodo, concentrado, relajado y con un aire de privacidad.
- Crear con sus amigos un grupo de lectura y reunirse para dialogar sobre el libro leído, el autor, etc.
- Valorar la función que cumple el lenguaje escrito (p. ej. Las indicaciones de un medicamento, las instrucciones para encontrar una dirección, los relatos de hechos históricos, etc.)
- Reconocer la idea principal y las palabras claves que sirven de nexo a las ideas representadas en el texto.
- Hacer uso del diccionario para comprender el significado de palabras nuevas.
- Hacer un resumen con sus propias palabras, para desarrollar dominio de la información.
- Hacer dibujos secuenciales de los capítulos leídos. Esto le da un toque diferente a la interpretación. ¡Juegue a ser el ilustrador del libro!
- Hacer de la lectura una herramienta imprescindible para sus estudios y su diversión. Inclúyala en su tiempo del plan de estudio.
- Llevar una data sobre los libros leídos, el tiempo que le tomó leerlo, sus autores y sus categorías. Esto le ayudará a graficar la tendencia lectora de su hijo.
- Permitir volver a leer el mismo libro más de una vez. En muchas ocasiones, se consiguen detalles omitidos en la primera lectura.
- Leer el libro y ver luego la versión del libro en película. Hacer análisis de las diferentes presentaciones del tema.
- Leer sobre un lugar y luego ir a conocerlo. Verá que en ocasiones sentirá como si ya antes ha estado allí. ¡Leer es viajar!
- En ocasiones, podemos encontrar el mismo tema, pero de diferente autor. Esta es una buena oportunidad para comparar ambas redacciones. Desarrolle su parte de lector crítico.
- Leer en familia y/o establecer diálogos sobre algo que se ha leído. La lectura es nuestro día a día.
- Tener en casa un banco de libro (invite a su hijo a que retire el libro por un valor y al leerlo, éste aumentará su valor y así podrá ir haciendo su propio crédito para poder comprar nuevos libros)
- Asegúrese que no tenga impedimentos físicos para leer. Visite al oftalmólogo anualmente.
"El buen lector es el que hace el libro bueno" (Ralph W. Emerson)
:) Vero, buenisimo tu blog!!! Un beso!!! Florencia
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